02/02/10

Un sueño o una fantasía...

Estaba aun en la cama cuando sonó el teléfono. Era Él. Quería que nos viéramos en ese momento, me esperaría en un bar de carretera. Me levanté corriendo, me puse las medias, los tacones,... la ropa que a Él le gusta, como siempre. Bajé las escaleras corriendo, me subí al coche y fui hacia el lugar dónde me indicó.

Al abrir la puerta del bar recorrí cada una de las mesas con la mirada, hasta que me detuve en sus ojos, en mi cara se dibujó una amplia sonrisa, Él seguía con su gesto inamovible, me encanta...Me dirigí a la mesa ante la mirada de la gente del bar, era un bar de carretera lleno en su mayoría por camioneros, y me senté a su lado. El camarero me preguntó qué quería y pedí un café con leche, no había tenido tiempo de desayunar. Mi Amo me cogió la cara y me besó largamente.

Cuando terminé con el café le pregunté el por qué de tanta prisa, y entonces me dijo: "quiero que vayas al baño, no cierres el pestillo, ponte esto en los ojos (me dio un pañuelo), en ningún momento te lo quites. Hay alguien que va a usarte, un amigo mío, no te preocupes por nada. Ya sabes lo que tienes que hacer"

Ante semejante orden se me hizo un nudo en el estómago, reconozco que estaba muy nerviosa, aunque la situación me pareció excitante. No podría saber su cara, solo sentir y notar un cuerpo que se me antojó que sería de los que salen por la tele y que nunca encuentras por la calle. Me levanté, y me dirigí al baño con el pañuelo en la mano. Antes de abrir la puerta busqué Su mirada, y me hizo un gesto de aprobación.

 Abrí la puerta y entré. Una vez dentro desabroché un par de botones de la camisa, me puse el pañuelo y esperé de espaldas a la puerta. Al poco rato la puerta se abrió, y se cerró deprisa. Oí el cerrojo, y una respiración acelerada que se acercaba a mi oído. Noté unos labios besando mi cuello, unas manos recorriendo mi cintura hasta coger con fuerza mis nalgas. Una boca sedienta de la mía que me besó con pasión. Entonces me dio la vuelta y empezó a jugar con mis pechos, a lamerlos, succionarlos, se embriagó con ellos, su respiración cada vez era más fuerte. Me hizo apoyar la espalda en la pared, me levantó una pierna y con suavidad puso mi pié encima de la tapa del váter. Entonces empezó a jugar con su lengua en mi sexo. Después añadió sus dedos que, junto con su lengua, me derretían de placer.

Supongo que fue por el morbo de la situación, por el hecho de saber que estaba cumpliendo Su orden, pero me dejé llevar por los placeres que ese desconocido me brindaba, y no tuve otra que morder con fuerza mi mano para no gritar en ese momento. Entonces se detuvo, bajó mi pierna y me cogió por los hombros, comprendí lo que quería, y me arrodillé, abriendo mi boca para que se sirviera de ella. Me penetró la boca con suavidad, me agarró la cabeza y empezó a follarme cada vez con más fuerza, cada vez más adentro, hasta la garganta, donde se detenía unos instantes para seguir después con sus idas y venidas. Entonces me volvió a penetrar hasta la garganta, me cogió por la nuca con una mano y con la otra me tapó la nariz. No podía apartarme, tenía mucha fuerza, entonces palpé la taza, levanté la tapa y en el momento en el que me soltó eché a perder el café con leche que un momento antes me había tomado. Me cogió la mano y puso en ella papel para que me secara y me ayudó a levantarme. Después oí que bajaba la tapa, me dio media vuelta, y volvió a levantar mi pierna colocándola encima del váter. Me hurgó con los dedos comprobando que sí estaba muy excitada y me penetró sin ningún miramiento, con fuerza, entraba y salía con desespero, yo volví a morder mi mano para silenciar mis gemidos, él respiraba cada vez más fuerte, pero en ningún momento pude oír su voz. Entonces me subió la falda hasta la cintura, sacó su miembro de mí, y noté su calor esparciéndose por mis nalgas. Cogió mi mano de nuevo, y de nuevo me dio papel para que me secara. Me agarró la mandíbula para girar mi rostro y me besó en los labios al tiempo que acariciaba mi mejilla. Oí como se abrochaba el cinturón, abrió el cerrojo, la puerta y se fue.

Entonces me destapé los ojos, el pañuelo estaba empapado de lágrimas, fruto de los placeres sentidos. Cogí más papel para terminar de secarme. Me puse bien la ropa. Miré el reflejo del espejo con una amplia sonrisa que el espejo me devolvió. Salí del baño y me dirigí de nuevo a la mesa donde mi Amo me estaba esperando.

Me senté y me acarició el pelo mientras me decía: "eres la mejor perra que he tenido jamás". Su orgullo era el mío, mis placeres los suyos, mis deseos sus perversiones, mi voluntad sus órdenes. Me hizo un gesto con la cabeza para que nos fuéramos, y le hice un no con mi cabeza, a lo que me miró con cara de interrogante y le contesté: "deja que me tome otro café, que el de antes se ha desperdiciado en el baño". Soltó una gran carcajada, y levantó la mano llamando la atención del camarero.

25/01/10

En mis días de soledad

Por circunstancias personales, hace muchos días que no nos encontramos, aunque no hayamos dejado de hablar ni un solo día. A veces pienso que la distancia me fortalece, me hace tener más ansias de llegar al siguiente encuentro, a veces la cuesta se me hace muy dura y más de una vez he pensado en tirar la toalla. Si dijera lo contrario mentiría.


Cuando vivo esos días en los que lo mandaría todo a paseo, pienso en todo lo que he vivido con Él, los grandes momentos, las risas, los llantos, todo. Y siempre acabo en la misma conclusión, mi sumisión es una necesidad para mí, no sé de otra forma de sentirme plena, necesito de la entrega para reafirmarme como el yo que tanto me ha costado reconocer que soy, pero no cualquier entrega. Supongo que habrá sido por suerte, o porque el destino así lo tenía planeado o porque los astros lo llevaban escrito desde el principio de los tiempos, no lo sé, pero he encontrado a un Amo con el que he podido expandirme y crecer desde la confianza absoluta. Cuando tengo en mente cortar con todo siento que jamás podré encontrar a alguien con quien tener tanta confianza. Veo muchos Amos 100% protocolarios, Amos prepotentes, Amos demasiado posesivos, Amos que se creen con derechos que no tienen (si no es porque la sumisa así lo aceptara), y miles de Amos más. Por otro lado veo demasiadas veces sumisas sacrificadas, en relaciones estancadas, con miedos infundados por culpa de la mala comunicación con sus Dominantes, dejando que sus Amos sobrepasen sus límites por miedo a ser rechazadas, y mil sumisas más. Y entonces pienso en la gran suerte que he tenido al iniciarme en manos de quién lo he hecho.

Siento que si un día mi relación con mi Amo se acaba, mi yo-sumisa, tal y como la siento ahora, se perdería para siempre. Podría entregarme a otras manos, si, pero jamás sería de la forma tan pura que lo hago ahora, ya no sería perfecto. Los límites que hoy por hoy he podido dejar en manos de mi Amo porque mi confianza es mayor que mis miedos, saldrían a la luz. Los miedos que dejé de sentir hacia lo desconocido por tener la certeza que nada puede pasarme, se harían públicos. Los sentimientos no serían los mismos. La confianza y la compenetración no podrían ser tan gigantes. El ojal y el botón parece que en nuestro caso han sido hechos a medida, y la belleza que eso entraña es tan grande que creo que es insuperable.

En esos momentos en los que lo mandaría todo al agua, miro dentro de mí, y después de reflexionar y comerme la pelota en si el sacrificio vale o no la pena, de pensar qué sería de mi en el caso que todo terminara, después de darme cuenta de nuevo que me siento la mujer más afortunada de la tierra,  pienso en las ansias que tengo de poder estar de nuevo juntos y así continuar mi viaje de Su mano.

19/01/10

Premio amante literario

Esta mañana he ojeado mi blog, como hago habitualmente, y me he percatado que había un nuevo comentario en una entrada, en el comentario se me alertaba que había una sorpresa esperándome en el blog de una amiga de mis palabras. Ante mi curiosidad el ratón ha ido velozmente a clicar en dicho blog, y al ver de qué se trataba debo confesar que me he emocionado. Me han regalado un premio, un premio precioso, un premio que me da alas para seguir, para sentir, para imaginar y redactar con mi alma todo lo que mi cabeza, mi cuerpo y mi corazón sienten. Es un premio con instrucciones, así que voy a intentar hacerlo lo mejor que pueda, ya que es un deber para mí al haber sido merecedora de este honor. Así que, allá voy!

Las condiciones del premio son:

1.- Decir por qué amo tanto leer.

Me transformo en mil personas y seres diferentes, viajo por lugares extraordinarios, conozco gente increíble, hago cosas inimaginables, incluso puedo llegar a tener poderes mágicos cuando me sumerjo en las páginas de un libro, por eso amo tanto leer, me apasiona. En los blogs conoces la esencia de las personas, su alma se transforma en algo tan transparente que fluye en un río de sentimientos de gran pureza, sin saber nada de dicha persona puedes llegar a su rincón más oculto, y lo mejor de todo es que muchas veces puedes verte reflejada en él.


2.- Mostrar la imagen del premio


A que es precioso????

3.-Agradecer a quién te lo envío.
 
Ninfa, preciosa, no tengo más palabras que mil gracias por haberme entregado este premio..., ni con el mejor telescopio existente se podría hallar hasta dónde llega mi gratitud! Un gran abrazo y un beso.
 
4.- Entregárselo y avisarlo a diez personas más.

Hace relativamente poco que estoy en el blog mundo. Encontrar a diez personas que merezcan este premio es difícil, no por el número, sino porque hay muchas que aun no he tenido el placer de leer, porque hay muchas que quedaran fuera de esta lista y espero que sepan comprender que si no las incluyo no es por nada personal, sino que es porque no acabaría nunca. Para todos los que habeis hecho que ame la lectura, tambien os lo doy


Morgana Vatori ... por ser mi musa, mi niña mala, por enamorarme, por ser cómo eres, por ser la culpable de mi blog y porque te lo mereces todo preciosa.


Persea ... porque las imágenes y las palabras de tu blog son pura belleza.


Kaya ... porque te sigo, y me encantas.


Nadine de Donatio ... por ser un ejemplo a seguir.


Danton Maltes ... por ser como eres, por tus entradas y tus comentarios


Amelie{NMS} ... por tu pureza, tus comentarios y tus artículos.


Iara ... por ser mi inspiración tantas veces.


Sayuri ... porque yo tambien odio la Navidad...

anitaK[SW] ... por inspirarme en cada una de tus palabras, por escribir como lo haces, me encantas.


Rosa Peñasco ... por tu libro "la sumisa insumisa" y por haber dejado tu comentario en mi blog, gracias.

No se si esto es o no legal, pero tambien querria dar el premio a alguien que ya lo tiene, a Ninfa, porque es un placer leerte.

Y una mención especial...


Alessandro Varicco ... por ser quien me hizo amar los libros, porque sus palabras son pura mágia, belleza absoluta.

18/01/10

Música

Lo sé, lo siento dentro. Me escuece muchas veces, y aguanto con valentía para no gritar. Muda, has puesto un bozal invisible en mi boca para que no llame la atención. Tengo ganas de gritar, pero sigo intentando pasar desapercibida entre la multitud. Caminando con prisas, mirada altiva, sin titubeos, fuerte y capaz, sigo mi camino, paso firme, se a donde voy. ¿Realmente lo sé? Ni idea, pero sigo sin dudarlo ni un instante porque ahora es lo que quiero, seguir. Los tacones golpean las aceras de la ciudad escribiendo la melodía de una percusión en la partitura de mi vida. Al compás, sin perder el ritmo se dibujan los compases en el pentagrama. Me imagino pisando el pentagrama y dibujando con el tacón cada nota que deseo que suene... es bella la imagen, que hermosa me veo, qué sinfonía tan perfecta.

Mientras mi cabeza se funde con los sonidos de la calle y dibuja canciones, mi mirada se pierde en tu mirada. Me das la espalda y sigues caminando. Muda, con mi bozal invisible, apago la sed de mi boca de gritar tu nombre. Sigo mi camino, sigo tus pasos. ¡Qué sinfonía tan perfecta!

07/01/10

Resumen del año en que nací

No sé si este sería el título más correcto, igual tendría que haber puesto "resumen del año en el que me acepté", pero sea como sea durante este año he florecido, he nacido como sumisa, he crecido como tal, aunque la esencia sumisa estuviese dentro de mi mucho antes...

Fin de año... da mucho que pensar, supongo que el fin del año, al ser una fecha muy marcada hace que reflexionemos y hagamos inventario sobre la etapa vivida durante los últimos 365 días. En mi última etapa los cambios en mi vida han sido mayúsculos. Ya no solamente por el hecho de haberme entregado a mi Amo, sino por muchas cosas más que han ocurrido en mi entorno, y que muchas veces, casi diría que demasiadas, han hecho que casi me derrumbara emocionalmente, hasta el punto de plantearme si sería capaz de entregarme en mi relación D/s como es debido.

No hablaré de mi vida personal, igual algún día de estos me planteo hacer un blog-diario contando mi vida, pero aquí solo hablo de mi yo-sumisa, de esa parte de mí que necesita entregarse como el aire que respiro, de esa parte de mí que es capaz de todo y de mucho más para y por su Amo, esa parte de mí libre de todo complejo, de todo tabú, de todo límite preconcebido, libre de entregarme hasta mis propios límites. Límites que aun no conozco, por cierto.

Durante este último año he conocido el BDSM, a mi Amo, a anubis (la sumisa que llevaba dentro), a mí misma, un nuevo camino que recorrer,... He crecido tanto que cuando intento hacer balance del año se me acumulan los términos, el inventario es demasiado extenso como para contabilizarlo todo. Me faltan palabras para describir todo lo que he sentido y siento.

Tuve mi primera etapa, de acercamiento al mundo BDSM, llena de miedos, preguntas, de morbo, de ganas, de prisas por aprender. Mi segunda etapa fue la de confirmación y aceptación de mi condición, una etapa llena de muchos más miedos, una etapa en la que mi Amo me hizo suya y me moldeó para que fuera perfecta para él. Una etapa en la que aprendí que cada paso es vital para dar el siguiente, que cada cosa llega a su tiempo, sin tener que buscarla, las cosas surgen, la imaginación es infinita, y mi confianza plena. En esta etapa eché por tierra todos los límites que un día creí que tenía, y al desconocer los siguientes los dispuse en manos de mi Amo, Él sabe perfectamente cuando y hasta cuando, en sus manos he aprendido a no tener miedo, aunque jamás he perdido el respeto a las cosas que un día me aterraron. Fue una etapa difícil, llena de retos que hice personales, me demostré a mi misma que era capaz de todo, y lo más importante aprendí a disfrutar cada uno de los momentos vividos y a saborearlos, sintiendo los mayores placeres que alguien pueda imaginar. No hace mucho que terminó esta segunda etapa, ahora estoy en la tercera (ignoro cuantas habrá), y es una etapa llena de belleza, de placer, en la que mi entrega va mucho más allá. Tengo la forma deseada, aunque los matices de la figura se vayan haciendo sobre la marcha, hay tantas cosas que aun tengo que aprender... Pero me siento completa, capaz, con fuerza, con ganas de afrontar cualquier reto y de probar nuevos placeres de la mano de mi Amo.
Y sigo aquí, en pié, mirándome al espejo y viendo que soy perfecta, y no solo a los ojos de mi Amo que así me ha hecho, sino por mi misma que siento el orgullo de pertenecerle, y de haber dejado que me moldeara así, dándome la confianza suficiente como para superar los miedos y los retos que un día llamaron a mis puertas.

Resumir el último año... no soy capaz de encontrar una palabra para resumirlo, cuando la encuentre la escribiré. Simplemente este es el año en el que mi preciosa anubis ha nacido, ha crecido y seguirá creciendo hasta que el destino lo dicte. Ha sido un año MARAVILLOSO, si, esta sería la palabra. Duro, muy duro, triste a veces, pero al fin y al cabo siempre es un placer conocerse a una misma y aprender a quererse, por más que a veces cueste demasiado... Dentro de un año espero seguir contando mi historia, venciendo etapas, y caminando de Su mano, y ojalá cada uno de los años siga siendo tan mágico y maravilloso como lo ha sido este.

Feliz año a tod@s, y gracias por dejar que comparta con vosotros mi vida en estas páginas.

anubis{M}


24/12/09

Feliz Navidad



anubis{M} os desea
de corazón
que paseis una muy
feliz Navidad!!!

15/12/09

Una ocasion especial... (parte 2)

Cuando abrió la puerta, me percaté que había un trípode con una cámara.


- ¿Vas a filmarme? – le pregunté.

- Sí. –respondió. – ¿No te parece bien? – me preguntó.

- Sabes que haré todo lo que tu desees, mi Amo, pero no quiero que la grabación caiga en según qué manos.

- No te preocupes, sabes que siempre cuido de ti, y seguiré haciéndolo.

Lo sabía, es más, alguna vez me había filmado pero, si he de ser sincera, me daba corte saber que iba a filmar la sesión, nunca me ha gustado verme por la pantalla.

Cogió un plug hinchable, le puso un poco de lubricante, me hizo quitar el tanga y me lo introdujo. Bombeó una vez, notaba como se dilataba dentro de mí. Bombeó otra vez, notaba la tensión de mi esfínter contra el tamaño en aumento del plug. Me encantaba esa sensación, decir lo contrario sería mentir. Salió de la habitación y me dejó allí, de cuatro patas, con el plug hinchado, notando como mi culo se dilataba por momentos, cada vez sentía menos tensión, se amoldaba al plug a la perfección.

Al cabo de poco rato oí sus pasos acercándose, se abrió la puerta y se quedó mirándome desde el umbral. Metió la mano en el bolsillo y sacó un pañuelo negro. Cogió la correa y tiró fuerte de ella para que me levantara. Me tapó los ojos.

- Quítate las pinzas, ya hace demasiado rato que las llevas. Con cuidado, te dolerá.

Lentamente abrí una de las pinzas. Por más cautelosa que fuera liberando mi pezón, la sensación que tenía era la de una aguja clavándose en él. Era un dolor muy agudo, delicioso. Cuando liberé por completo el pezón lo masajeé lentamente para reactivar la circulación, como mi Amo me había enseñado. Después repetí la operación con el otro. De igual forma sentí aquel dolor punzante, de igual forma sentí placer con ello. La tensión de mi cuerpo ante el dolor hizo que me percatara de nuevo en el plug que habitaba en mi cavidad, gemí.

- Dime como te sientes zorra. Mírate, dime como te ves ahora, así, sodomizada por una polla de plástico, gimiendo como una perra. ¡Díselo a tu Amo! - me ordenó.

- Me siento... - no sabía cómo explicarme, eran tantas las sensaciones que tenía, que no lograba ordenarlas para expresarme

- ¡Dímelo! - volvió a ordenarme.

- Mírame mi Amo, aquí tienes a tu perra, a tu zorra. Me siento tuya, puedo sentirme todo y sentirme nada, me siento vulnerable al máximo, y a la vez soy capaz de todo contigo. Soy una puerca, una guarra que se moja por momentos ante tu presencia. Solo se servirte, hacer lo que tu deseas, sirvo para darte placer, como una vulgar puta, como la puta que soy, tu puta, mi Amo. Esta perra desea que la tomes, espero ser digna de que me sometas y me uses. Haz de mi lo que quieras.

- ¿Y qué es lo que necesita mi puta?

- Dolor mi Amo, tu puta necesita dolor...

Una lágrima se escapó rodando por mi rostro, podían más las ganas que mi razón.

- Dame dolor mi Amo, por favor...

Estaba suplicando, era la primera vez que pedía algo a mi Amo. Jamás había exteriorizado de aquel modo una necesidad, me avergoncé y le pedí disculpas. Mi Amo se acercó y me abofeteó con fuerza. Noté sus dedos marcándose en rojo en mi mejilla. Y con tono severo me dijo:

- ¿Quién te crees que eres para pedirme nada? Sabes que tu Amo te dará lo que mereces. No vuelvas a suplicarme jamás. ¿Entendido?

- Sí, mi Amo - contesté.

- Abre la boca, quiero ver como babeas como la perra que eres.

Me puso una mordaza de bola. Me cogió por el brazo y me colocó en el centro de la habitación, donde cuelgan desde el techo unos grilletes. Me ató las manos. Con la fusta me dio un golpe seco en cada muslo para que abriera las piernas, y así lo hice. De nuevo apretó la pera del plug, lentamente. Notaba como mi cavidad se iba dilatando al ritmo que el plug se hacía más grande. Empezó a jugar con él. Lo movía lentamente al principio, haciendo movimientos rotativos, después lo sacó parcialmente, noté el frio del lubricante que añadió, movió el plug un poco para que se esparciera bien y lo metió de golpe. Después estuvo un rato metiéndolo y sacándolo bruscamente. Finalmente lo dejó en mi interior.

Cogió mis pezones y tiró de ellos con fuerza. Estaban doloridos por las pinzas, gemí.

- ¿No era eso lo que querías? Pedias dolor, ¿verdad puta?

Asentí con la cabeza. Notaba como mi humedad se deslizaba por mis muslos. Sentí vergüenza por el hecho de sentir tanto placer. Entonces empezó a golpear mis pechos con la fusta. Los acariciaba y volvía a golpearlos. Así durante un rato, hasta que el dolor era casi insoportable, hasta que notó que estaba a punto de correrme. Entonces, al notar la tensión de mi cuerpo al borde del orgasmo, paró en seco.

Cogió con fuerza mi mandíbula y dibujó mi barbilla con su lengua, mezclando su saliva con la mía. Mi lengua sedienta topaba con la bola. Deseaba tanto beber de su boca que aun babeaba más.

Noté como abría los labios de mi sexo, empezó a tirar de ellos. Me dio unas cuantas palmadas y después me puso pinzas. Era tanto el placer que sentía que notaba que me faltaba el aliento. Recuerdo que en aquel momento no sabía si lo que sentía era del placer, o ese ligero mareo era causado por hiperventilación, pero seguí dejándome llevar por el placer. Empezó a golpearme con la fusta en el clítoris. Después movió las pinzas y las golpeó con tal precisión que en cada fustazo saltaba una pinza. Entonces vino el látigo, podía notar el calor del cuero marcando en rojo mi culo en cada golpe, la espalda, el sexo… La sensación del látigo es tan envolvente que llega a ser una caricia para mi piel, el dolor aletargado de cada latigazo se convierte en un calor latente que perdura durante mucho rato. Era tan grande el placer que sentía que no pude reprimirme y estallé en un orgasmo brutal.

Me faltaba el aliento, las piernas me temblaban, apenas me tenía en pié. Quitó el resto de las pinzas con la mano, me acarició con suavidad. Liberó mis manos y me ayudó a tumbarme en la camilla. Me quitó la mordaza y me preguntó:

- ¿Qué te ha pasado, zorra?

- Me he corrido mi Amo, no he podido aguantar más, lo siento…

Me incorporó y apoyó mi cabeza en su pecho. Me acarició el pelo.

- Gracias mi Amo – le dije.

Deshinchó el plug y, con cuidado, lo sacó. Metió dos o tres dedos, no lo sé, en mi cavidad para ver si estaba dilatada. Lo estaba. Me hizo sentar poniendo una pierna en cada lado de la camilla y subió el respaldo para que quedara medio sentada. Oí como colocaba las perneras en la camilla y, finalmente plegó la parte inferior. Supe lo que quería, así que me senté justo en el borde y puse mis piernas en las perneras. Quería jugar conmigo.

Oí como se ponía los guantes de látex. Noté el frío del lubricante que esparcía con la punta de los dedos por mis dos cavidades. Entonces empezó a penetrarme con los dedos, con suavidad, poco a poco. Cada vez se sumaba otro dedo, hasta que noté como cedía la tensión ante el dichoso huesecillo del dedo gordo. Estaba dentro de mí. Entonces cerró el puño y empezó a jugar, a meterlo y sacarlo, primero parcialmente, luego por completo. Noté de nuevo el frio del lubricante cuando entró en acción la otra mano. Iba metiendo y sacando los puños alternativamente, se paraba un rato a jugar dentro y volvía a salir y entrar. Mis lágrimas empapaban el pañuelo, ahogaba mis gemidos mordiéndome la mano. El placer era extremo, como si estuviese en un orgasmo constante. Se entretuvo a explorar mi cavidad abriéndola con ambas manos. Lamió mi clítoris por unos segundos, nunca lo hace. Después metió uno de los puños y empezó a meter la otra mano al mismo tiempo, notaba la tensión, pero lo hacía tan lentamente que mis tejidos cedieron sin problema. Era la primera vez que lo hacía, que me abría de esa manera. Jugó un buen rato de ese modo, no sé cuantas veces me corrí.

Entonces cogió un guante y me lo puso.

- Mira cómo estás, zorra, cabrían tus dos manos ahora mismo.

Guió mi mano hasta mi sexo e hizo que metiera mi puño dentro. Realmente estaba muy dilatada, me sentía muy guarra, me sentía un agujero usado.

- ¿Te gusta estar así, zorra?

- Sí, mi Amo, sabes que me encanta sentirme usada.- dije medio susurrando, porque me faltaba el aliento.

Me quitó el guante y me apoyé en el respaldo. Entonces empezó a penetrar mi culo con los dedos. No podía evitar gemir. Poco a poco fue introduciendo los dedos, uno a uno, hasta llegar al cuarto. Entonces empezó a dar movimientos rotativos con la mano y de vez en cuando se entretenía a tocarme el clítoris con el dedo gordo mientras abría los dedos dentro de mí. Noté como hacía despuntar el clítoris con la otra mano, abriendo poco a poco mis labios, y empezó a rozar el punto más sensible con el dedo gordo. Era deliciosamente desagradable. Los espasmos que tenía por el contacto brusco con ese punto tan sensible, hacían que me contrajera, pero su mano no cedía ante la presión de mis músculos, y aun hurgaba más fuerte.

Esa mezcla de dolor y sensaciones me transportaba a otra dimensión del placer. Me sentía como un vulgar objeto que servía solamente para dar placer a mi Amo, pero ese placer era recíproco: cuanto más me usaba, cuanto más manipulaba mi cuerpo, cuanto mayor era la vejación, cuanto más guarra me sentía en sus manos, mayor era mi placer, me sentía más libre de tabúes y de complejos, me sentía más mujer, mas capaz de todo. Sentía que estaba en otro nivel, por encima del resto de los mortales, cuanto más sometida estaba, cuando mas suya me sentía.

Seguía en mi cumbre de placeres indescriptibles cuando de repente sacó su mano de mi culo, bajó mis piernas de las perneras y me ordenó que me pusiera a cuatro patas, apoyada en la camilla. Notaba lo abierta que estaba, aun más cuando separó mis nalgas con ambas manos para observarme. Entonces dio la vuelta a la camilla, puso su boca cerca de la mía, me besó suavemente y me dijo:

- Eres preciosa.

Me eché a llorar como una cría. Jamás pensé que esas palabras pudieran tocar mis sentimientos de la manera que lo hicieron. Sentí el orgullo que sentía mi Amo al poseerme sintiéndome suya. Y así, sin más, penetró mi culo con fuerza, con más fuerza que nunca, me agarró del pelo y tirando hacia Él notaba cómo se movía dentro de mí a grandes golpes, y de repente noté la tensión de su miembro, y su calor que me inundaba. Me regaló todo su placer.

Estaba tan extasiada que a duras penas pude susurrar un “gracias”. Entonces bajó el respaldo de la camilla, me hizo tumbar en ella y me tapó con una manta. Estaba temblando. Tenía mucho frío. Me acercó un poco de agua y bebí de golpe hasta la última gota del vaso. Me acarició el pelo de nuevo y me dijo que descansara. Me pregunté entonces por qué no me destapaba los ojos, pero no dije nada. Oí sus pasos alejarse y no recuerdo más que el despertarme en la habitación con mi Amo sentado a mi lado observándome.

- ¿Como estas?

- Bien, mi Amo, estoy bien. Muy cansada. – contesté.

- Deja que te ayude a quitar el corsé y duerme. Come algo primero.

En la mesilla había un vaso de leche y unos bollos. Me senté en la cama de espaldas a mi Amo y me ayudó a desabrochar el cordaje del corsé. Me tapé la espalda con la manta y devoré los bollos y la leche ante la mirada de mi Amo. Ambos nos miramos y estallamos a reír a la vez.

- ¡Veo que tenías hambre! – dijo.

- ¡Pues un poco sí! - dije con la boca medio llena por un trozo de bollo.

Seguimos con las risas un rato cuando le pedí a mi Amo que me abrazara. Me sentí tan bien en sus brazos que hubiese parado el tiempo para seguir abrazados eternamente. Entonces le pregunté:

- ¿Qué tal la sesión?

- Eres la mejor, y lo sabes. Venga, acuéstate y mañana hablamos con calma, que estas muerta. Eres la mejor – repitió.

Me tumbé en la cama, me tapó, me dio un beso en los labios. Vi cómo se alejaba me miraba desde la puerta y apagó la luz. Sus palabras se transformaron en un eco que rebotó en mi alma hasta que cedí ante el cansancio y me dormí.

El lunes por la mañana fui al trabajo aun dolorida por la sesión del viernes. Más que dolorida, sentía el calor de los latigazos aun tatuados en mi piel. Cuando tenemos sesiones de esta índole, el calor del látigo suele tardar tres o cuatro días en desaparecer. Debo reconocer que me encanta la sensación. Me recuerda en cada momento lo vivido con mi Amo.

Cuando entré en la oficina y di los buenos días, me extrañó la euforia con la que me saludó Alberto. Pero no le di ninguna importancia. Me fui a mi despacho y me puse a trabajar en el montón de facturas y albaranes que habitaban mi mesa. Recuerdo que cuando fui a por café, Alberto vino hacia la cafetera y con una sonrisa me preguntó:

- ¿Qué tal el fin de semana?

- Muy bien, gracias – respondí.

- Tengo una cosa para tu Amo y para ti, a la hora de plegar te la doy.

- ¿Y qué es? – pregunté.

- Es una sorpresa, preciosa.

Se sirvió un café y se fue hacia su mesa. Yo me quedé allí, aguantando mi baso, sin reaccionar ante la sorpresa que Alberto tuviese que darme algo. Me comí la cabeza un rato preguntándome qué sería. Ante la duda opté por dejar de pensar y me fui a mi despacho.

Cuando faltaba poco para la hora de plegar, Alberto llamó a la puerta de mi despacho. Antes que yo contestara entró y cerró la puerta detrás de él.

- Toma, aquí la tienes.

Me dio un sobre con un CD dentro. Le pregunté:

- ¿Y de qué es? ¿música?

Alberto se echó a reír a grandes carcajadas ante mi pregunta. Aun con una sonrisa burlona en la cara me dijo:

- No preciosa, no es música. Es mucho más bello que la música. Es más bien una película. Espero que os guste el montaje.

Cuando llegué a casa le comenté a mi Amo que Alberto me dio una película. Mi Amo me dijo que la pusiera, que iba a gustarme. Encendí la televisión y puse el CD. Me senté en el sofá, al lado de mi Amo, y le di al play del mando a distancia. Entonces, ante mi sorpresa, vi a una zorra a cuatro patas a la que su Amo le hacía quitar las pinzas, a la que humillaba, a la que ataba a unos grilletes que colgaban del techo en el centro de una habitación, a la que sometían con dureza y con cariño a la vez. Entonces me percaté que Alberto fue quien filmó la sesión e hizo el montaje. Sentí vergüenza por Alberto, pero ver las imágenes me hizo ver la belleza de la sesión, lo grande de ser sumisa, lo gigante que puedo llegar a ser en manos de mi Amo.


FIN